¿Qué imagen está más deteriorada, la del Italia como país o la del Milan como club? Los dos ‘juguetes’ de Silvio Berlusconi atraviesan horas bajas aunque por causas bien distintas. Mientras como Primer Ministro ‘Il Cavaliere’ se pasa de listo, como dueño del Milan se pasa de tonto. O se lo hace. ¿Alguien se cree que un tipo capaz de ingeniárselas para convertirse en el más influyente de su país no ve que su equipo es un desastre? ¿Alguien concibe que Berlusconi se esté dejando ‘torear’ por Ronaldinho de la manera que lo está haciendo? Ni de palo.
Una conjunción extraña se produjo entre dirigente y futbolista hace algo más de un año, pero muy pronto ésta podría saltar por los aires. Il Corriere ya apunta que la paciencia del propietario con el brasileño está a punto de estallar. Después de mirarse a la cara en verano y prometer el jugador que se iba a comportar, que iba a ser el líder del equipo, los vicios de Ronnie siguen alejándole del ‘crack’ que fue, después de que el bueno de Silvio se haya paseado por doquier proclamando a su protegido como el “faro” del nuevo Milan.
Como en la mafia, se puede defraudar al ‘capo’ y después pedirle perdón con la cabeza gacha, pero nunca engañarle ni tomarle por iluso. Se puede llegar al Milan de capa caída como hicieron Ronaldo, el segundo Shevchenko, Rivaldo, Zambrotta y tantos otros, pero nunca reírse del jefe. El Milan 09/10 es el peor con diferencia de los últimos años y muy pronto alguien va a pagar los platos rotos (no digo el Pato porque para uno joven y bueno que tienen…). Entonces, los escondites se habrán acabado. Para ambos.
